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domingo, 9 de diciembre de 2012

Manifiesto Acmat-Cero. Día Internacional por los Derechos de los Animales 2012.




Día Internacional por los Derechos de los Animales 2012.


Ciudadano, que vives en los distintos países que conforman esta Península ¿europea?, es hora de que trasciendas de la rutina social y pienses por ti mismo, no sólo en tu familia y los tuyos, sino en lo que te rodea, te ampara y te permite vivir en el planeta, tu única morada.

Medita por unos momentos si te ocurriera un día que, miembro de cualquier sociedad (evolución de primigenias manadas), vives una vida cómoda, con comida, tranquilidad, familia, descendientes cuya procreación es un derecho natural… hasta que un día los garantes de tu tranquilidad, entes superiores que te aseguraban tu agradable rutina, la interrumpen por ignotos motivos y te reconducen, con los tuyos, usando la confianza que tú les tienes o la fuerza de que disponen. Ese día:

El sol luce acariciando la tierra, como cualquier otro de la rutina planetaria: pero tú y un enorme grupo de tu zona sois empujados fuera de vuestra tierra, y apretujados en un transporte oscuro y frío, se os traslada en dirección ignorada. Al final de un duro y largo viaje, se os empuja hacia unas heladas estancias donde no van a curar tus heridas ni remediar tu hambre, ni reponer tu comodidad. Aunque confiabas que iban a otorgarte, como tantas veces antes, una fría pero amable y saludable revisión corporal antes de devolverte tu bienestar.

Luego, pasando el grupo trasladado, uno a uno, por desapacibles pasillos, entreverás ligeramente a las personas que hasta entonces te ampararon y alimentaron y serás o no consciente de que te matan. Con mejor o peor fortuna, con tu protesta o sin ella, con la cabeza alta o baja, engañado o forzado, rebelde o sumiso, sano o enfermo, macho o hembra, joven o bebé: matan a todos. De distintas maneras.

¿Los matados son animales? Pero ¿y si dijera que es una referencia al holocausto que no hace tanto sufrieron personas por su cualidad de judíos? Eso ocurrió y torturas horribles tuvieron lugar, masivamente, contra gente que eran como cualquiera, entes que vivían y respiraban antes de ser forzados a una tortura y muerte brutales: El hombre atentando no ya solo contra el hombre sino contra la vida misma. Y eso, que parece el pasado, no ha dejado de suceder, la tortura, el abuso, la matanza, antes de ahora y ahora mismo. El hombre sigue arremetiendo, activa o pasivamente, contra la vida, de un modo cruel y cotidiano: a veces, contra el hombre mismo y, siempre, contra los animales, sus compañeros de vida desde el inicio de los tiempos y su objetivo de muerte, en todas las épocas.

A estas alturas, ciudadano, ya sabes que la matanza masiva se sigue practicando: con los animales de cría y explotación, con la tortura institucionalizada en las corridas y festejos en los que la diversión consiste en alancear y matar y con buena parte de los animales domésticos a los que diariamente venden, abandonan, torturan, violan,  cuelgan, trocean en vida, o los dejan morir de hambre, los arrojan atados a los ríos o en las vías para que los maten los trenes.

En este momento, ciudadano, si no tienes moral universal alegarás festivamente que la chistorra, el chorizo y los filetesque no necesitas para vivir- son una delicia inexcusable para un paladar viciado por la abundancia y que toda muerte vale un banquete pasajero; que usar los animales para torturarlos públicamente y “divertirte” es una tradición gloriosa; que hacer arbitrariamente con tu propiedad –una mascota doméstica- tu antojo abusivo es un derecho.

En ese momento, ciudadano, si tienes algún asomo de moral, medita: ¿Acaso lo narrado es incierto? ¿Aceptarías otro holocausto de humanos? ¿Y por qué sí de animales y en este caso día tras día?

          Es la cruda verdad de cada día, cada semana, cada mes, cada año de cada siglo. Y los políticos, los principales llamados a promover la justicia, han demostrado ya su ineficacia, inoperancia e indiferencia. Pero eso no son cualidades ajenas a la política.

Lamentablemente su despego en este asunto está lesionando la moral de quienes la tenemos y alentando la falta de moral de los que no la tienen. Los políticos deben asumir la obligación natural, moral y civilizada de promover una sociedad justa universal a todos los niveles y deben actuar (o se les debe presionar para que actúen) por la justicia global para todos, de modo inmediato.

Basta de política mediatizada por intereses económicos que comportan sufrimiento para los animales, basta de políticos defensores de la tortura y muerte en las corridas de  toros, basta de administradores sólo preocupados por las tasas de la caza, basta de mercantilismo basada en la sangre y la muerte. Basta de fiestas que comportan tortura y matanza.

La crisis económica no es argumento para no empezar a resolver la situación de los animales. Infinitas crisis ha sufrido la humanidad y de todas ha salido evolucionada y fortalecida. Ocúpense, como deben, de resolver los problemas sociales y personales. Preocúpense, como deben, de solucionar la situación de los animales en el país.

Derechos YA. JUSTICIA PARA TODOS.
Asociación Contra el Maltrato Animal- Tolerancia Cero (Acmat-Cero)
10 de diciembre de 2012

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